Él buscaba aquello que ella tanto escondía. Ella se metió bajo la cama, tenía que ocultarse y ocultar aquello. Ahí estaba su libro y el cuchillo, sería peor si lo intentaba usar, no podía enfrentarlo.

Se puso en posición fetal, aguardando. Pero le agarró por la pierna y luego de los gritos y gritos, todo se hizo borroso.